La Competencia Desleal en Bolivia

Monopolio

Por el Lic. Mauricio Torrelio A.

Santa Cruz, 20 de Octubre de 2018

Es muy frecuente que los comerciantes por la presión del mercado, ya sea para aumentar sus beneficios o para sobrevivir, empiecen a realizar prácticas contrarias a los usos y  buenas costumbres, tratando de vender a costa del perjuicio de otros. Muchas veces sin conocimiento de causa, pero esto genero un efecto cadena en la economía del sector, ya que provoca que otros competidores adopten dichas malas prácticas, especialmente cuando no están penalizadas de manera directa.  Este tipo de prácticas se denominan Competencia Desleal, ya que provoca un daño directo e indirecto a la competencia, consumidores y a la institución pública,  porque deja de ser leal a las reglas del juego y/o normativas vigentes.

Por encima de estos delitos, se encuentran las prácticas anticompetitivas que erosionan el Derecho de la Competencia, que es un concepto de mayor envergadura. Ejemplo, comparemos con un juego de mesa: habrá una práctica anticompetitiva cuando los jugadores decidan no competir entre sí o cuando un jugador con posición dominante haga algo para evitar que otros jueguen. Y habrá un acto de competencia desleal cuando alguien haga trampa. La práctica anticompetitiva es evitar competir o impedir que otros compitan, y competencia desleal es competir, pero jugando sucio.

Las prácticas anticompetitivas nacieron en Bolivia no hace mucho tiempo,  hace nueve años con la aprobación del decreto Supremo 29519 y ha sido incluido en la Constitución Política del Estado (CPE) en 2009, estableciéndose que ninguna empresa puede realizar acciones ilícitas o hacer acuerdos para tener el control del mercado.

Según el artículo 69 del Código de Comercio Boliviano, los actos que constituyen competencia desleal son:

  • Violar las disposiciones que protegen el nombre comercial, marcas de fábricas, patentes de invención, avisos, muestras, secretos y otras de igual naturaleza. Por ejemplo, que una empresa lleve el mismo nombre que otra, sabiendo que ya está registrado.
  • Se sirva de nombres supuestos, deforme los conocidos u adopte signos distintivos que se confundan con los productos, actividades o propaganda de otros competidores. Por ejemplo, que una empresa, por ganar clientes use los colores y nombre similar al de una empresa ya establecida del mismo rubro.
  • Utilice medios o sistemas tendientes a desacreditar los productos o servicios de un competidor o los altere con el propósito de engañar. Por ejemplo, que un competidor maliciosamente indique que los productos de su adversario son de mala calidad.
  • Utilice una denominación de origen o imite y aproveche las cualidades de los productos ajenos en beneficio propio. Por ejemplo, que una empresa venda Pisco peruano sin tener los derechos de dicha denominación de origen.
  • Emplee ponderaciones o exageraciones cuyo uso pueda inducir a errores en el público. Por ejemplo, que publicite un producto con mayores dimensiones que las reales.
  • Soborne a los empleados de otra empresa para que ahuyenten a la clientela o ejerza maquinaciones para privar de los técnicos y empleados de confianza de sus competidores.
  • Utilice medios o sistemas dolosos destinados a desorganizar el mercado comercial. Por ejemplo, desviar la clientela, dumping, etc.
  • Efectúe cualquier otro procedimiento en detrimento de otros empresarios, que sea contrario a la Ley y costumbres mercantiles.

El Derecho de la Competencia se desarrolla en el Derecho Público y  la Competencia Desleal en el Derecho privado. En los delitos del Derecho de la competencia a través de prácticas anticompetitivas, la empresa a través del poder y las malas prácticas intenta realizar actividades monopólicas reduciendo o eliminando a la competencia. Estas prácticas son duramente penadas por la Autoridad de Fiscalización de Empresas (AEMP). En la competencia desleal, como vimos en el art. 69 del Código de Comercio se establecen en un plano diferente, pero no menos perjudicial a la economía nacional.  Este último se debe demandar ante juzgados ordinarios de lo civil y comercial  para cesar la afección y solicitar la indemnización de los daños o responsabilidad civil correspondiente.

Si tienes algún comentario o pregunta, respecto a estos puntos anteriores u otros, puedes enviarme un correo a mtorrelio@mastil.com.bo o escribirme a las redes sociales, con gusto podremos resolver todas las dudas que tengas.

Por ahora, solo resta decidir cambiar y ponerse en acción!

“Nadie ha construido nunca una marca imitando la publicidad de otro”, David Ogilvy.

Bibliografía

Código de Comercio Boliviano

Créditos Foto:

http://www.elcaptor.com

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Sobre el Autor

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Mauricio Torrelio A.

Asesor Legal Corporativo y de Propiedad Intelectual. MBA. Master en Administración de Empresas por la UAGRM Business School. LL.P. en Economía y Finanzas para Abogados por la EIAG. Especialidad Online Financial Analysis for Decision Making: Funding your Business en Babson College-USA. Posgrado Online en Intellectual Property, Pennsylvania Law School.  Magister en Derecho Civil y Procesal Civil. Posgrados en Administración de Inventario, Gestión de Precios, Dirección de Ventas, entre otros. Más de 8 años de experiencia en la administración legal y financiera de empresas del sector comercial y de construcción.
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